Empezaste tu negocio de limpieza de alfombras porque el trabajo es satisfactorio — entras a un cuarto manchado y sucio y lo dejas como nuevo. Pero el lado administrativo no se limpia solo. Entre manejar por toda la ciudad, cargar el equipo y hacer el trabajo, apenas hay tiempo de contestar el teléfono.
Nuevos clientes te escriben mientras estás a media chamba con la extractora prendida. No alcanzas a escuchar tu teléfono, mucho menos a escribir una cotización detallada. Para cuando terminas, ese cliente ya contrató a la competencia. ¿Y tus clientes recurrentes? Los que te dijeron “llámame en seis meses” — sin un sistema, ese seguimiento nunca pasa y se van con alguien que sí se acordó.
Cotizar es otro rollo — cada casa tiene diferentes metros cuadrados, diferentes manchas, diferentes extras. Hacer las cuentas y escribirlo profesionalmente desde tu teléfono se siente como que toma más tiempo que la limpieza misma. Nalo se encarga de todo esto desde la app que ya traes abierta.

